En la avenida 5 de Mayo antiguamente Calle del Ferrocarril está en pie una casona muy bien conservada donde vivieron el matrimonio formado por don Ignacio "Nacho" Terán Carrillo y doña Luz "Chita" Escalante Rodríguez.
Esta vivienda la mandó construir el ruso nacionalizado mexicano, Coronel Emilio Kosterlitzky. Algunos historiadores dicen que era polaco.
Fue un ruso políglota y soldado de fortuna que con el tiempo se convirtió en una espía para los Estados Unidos.
A Kosterlitzky le apodaban el Águila de Sonora. Nació el 16 de noviembre 1853 en Moscú, alemán por la madre, ruso cosaco por el padre. Fue conocido por su habilidad en el idioma, hablaba Inglés, francés, español, alemán, ruso, italiano, polaco, danés y sueco.
En su adolescencia, Emilio se unió a la Armada de Rusia como guardiamarina. En 1871, a la edad de 18 años, abandonó a su buque en Venezuela, como desertor viajó a México y se unió al Ejército Mexicano.
Durante la década de 1880 luchó en la Guerra contra los Apaches en el lado de México. También ayudó a las tropas estadounidenses persiguiendo apaches en la frontera en los Estados Unidos-México en 1882. Las tropas estadounidenses le llamaban el mexicano cosaco.
En 1885, Kosterlitzky se convirtió en miembro de la Gendarmería Fiscal, la guardia de aduana para el gobierno mexicano con base en la Villa de Magdalena.
Desde esta Villa partió a Cananea en 1906 para hacerse cargo de la situación ya que el gobernador Rafael Izábal había permitido pasaran a territorio mexicano los temidos Rangers. El Coronel puso orden en medio de aquella confusión, con lo que se ganó el aprecio de la ciudad minera, al ordenar se retiraran los Ranger a su país.
El coronel había arribado a la Villa de Magdalena en 1885 para hacerse cargo de la Tercer Gendarmería Fiscal, teniendo a su cargo un buen número de Rurales que los auxiliaban en sus tareas. Por estar la Gendarmería ubicada en el terreno de lo que hoy es la Ferretería de don Manuel Félix, y radicaba a unos cuantos pasos hacia el norte, en un edificio altísimo con unos espejos empotrados en las puertas. A este edificio le llamaba Hotel De Anza.
El coronel y su esposa Francesca, o doña Panchita como le decían de cariño ya que ambos eran muy estimados en la población, adquirieron un terreno por la calle del Ferrocarril, hoy 5 de Mayo y mandaron construirse su residencia, ya que su permanencia en la Villa era prolongada, vivieron 25 años en esta población, cuyo clima les era muy agradable, por lo que planearon hacer casa para quedarse definitivamente.
Pero cuando el hombre se propone y hace planes a largo palazo, el destino se encarga de darles ajuste o de cambiarlos radicalmente, pues en 1913 en plena refriega armada, fue capturado en Nogales, Sonora por los revolucionarios.
Fue encarcelado hasta 1914, y de inmediato con su esposa, Francesca y sus dos hijas se trasladó a Los Ángeles, California, en Estados Unidos, donde se convirtió en un traductor para el Servicio Postal de los EE.UU. Durante la Primera Guerra Mundial, se hizo pasar por un alemán médico.
Regresó a México en 1927, para investigar una conspiración contra el gobierno del estado de Baja California.
Kosterlitzky murió en Los Ángeles en 1928 y está enterrado en el cementerio Calvary , en el este de Los Ángeles.
La familia de don Nacho Terán que adquirió la casona a otros dueños, según cuenta la profesora Sandra Sotomayor Terán, todos en casa tuvieron experiencias colectivas, que no dejaban lugar a dudas, pues todos en la familia veían continuamente las figuras de dos personajes pasearse por los cuartos.
Refiere la profesora Sotomayor Terán que se crió en esa casona, era la visión una pareja suigéneris, pues el hombre llevaba un kepí estilo ruso, espada y traje de levita.
Y la figura de la mujer corresponde a una dama muy distinguida con el peinado alto, exactamente como lo usaba su segunda esposa Francesca Torres, porque su primera esposa fue Conchita López.
Esto quizá tenga una explicación, don Emilio y su esposa Francesca no pudiron estrenar la casa pues el coronel reconoció al general Victoriano Huerta como Presidente y esto le ocasionó que los generles sonorenses contra el usurpador, lo dieran de baja del Ejército, teniendo que salir abruptamente de Magdalena rumbo a Estados Unidos.
La casona con la que soñaron ilusionados y que no pudieron estrenar, fue vendida. Mas sus espíritu retornaría luego de fallecer en California, para reencontrse en la Villa de Magdalena a la que tanto amaron y echaban de menos, esto según una carta enviada por doña Panchita a su amiga Dionisia Tarazón, que a la letra dice:
"Querida Dionisia, no sabes qué pena me da, el no haber podido mi amado esposo Emilio, yo, y mis dos nenas vivir aunque hubise sido por corto tiempo en esa casa de la calle del Ferrocarril, la que construimos con tanta ilusión y esperanza de envejecer en ella; mi esposo era un mexicano aunque por adopción, quizá el más enamorado de esta tierra. La Villa nos era muy placentera pues en ella vinieron al mundo nuestras dos hijas, nuestras amistades que cultivamos como a flores de un hermoso jardín como la tuya, eran numerosas y nos sentíamos tan felices, los dos enamorados.
Siempre fue para mi preocupante en grado sumo la actividad militar de mi marido, hubiera querido para él otra ocupación menos riesgosa; pero si sus capacidades de hombre íntegro y de conocimientos militares a cual más, servían a la patria, me doy por satisfecha.
Sólo lamento que haya sido desconocido por el sólo hecho de seguir al nuevo presidente, usurpador, como se le llamaba, sin concederle a Emilio el que pudiera rectificar.
Él nunca me lo dijo, pero pienso, que dado a su gran capacidad intelectual, vio las cosas de otro modo, como las vieron no pocos mexicanos, quienes notaron en el presidente Madero mucha debilidad. Yo no olvido que mi esposo de carrera militar a la antigua, se convenció de la firmeza y serios propósitos del General Victoriano Huerta de realizar la Revolución con firmeza y no con tan notoria debilidad.
El general Huerta no era ya porfirista, ni mi marido tampoco, ellos estaban con el Revolución, pero esta no podría avanzar con debilidades y tibiezas.
De cualquier forma a mi esposo le tocó la de perder en esta comedia que es la política, ya vimos como a la postre los que salieron beneficiados fueron los generales que desconocieron a Huerta, y de paso a mi marido, un hombre de una integridad y probidad que nadie jamás la tuvo, no digamos la lealtad que él le dio a la investidura de soldado de la patria.
Así que queridísima amiga Dionisia, te encargo mucho mi casita, pues se bien que jamás la voy a volver a ver, al menos en vida, aunque he venido prensando, que si el espíritu se queda en esta tierra, a vagar por allí, júralo que estaremos Emilio y yo siempre bajo el techo de esa, que forjamos con tanto anhelo, como nuestra amorosa casa".
Los Ángles, California, Agosto de 1930
Tu amiga Francesca Torres de Kosteliztk |